Sensaciones

Sensaciones

Siempre he pensado que cuando un formador se enfrenta al reto de un curso piloto, la sensación debe de ser parecida a la de un actor que estrena una obra de teatro. Uno no tiene claro la reacción de los asistentes. Ha medido los tiempos sobre el papel y el contenido y la metodología se supone de interés sin embargo hasta que no sube el telón y se da la bienvenida al grupo, momento en que ya no hay “marcha atrás”, la sensación de que lo que uno plantea no sea lo adecuado siempre flota en el aire.

Después de 15 años de profesión, la semana pasada en Burgos, volví a tener esa sensación. La plaza no era fácil. Muchos años de presencia y buena penetración, los asistentes demasiado diversos en edad y experiencia, el curso “La satisfacción cliente como herramienta de cierre”  algo demasiado obvio aunque no por eso fácil de lograr. Y ante dicho escenario, os describo el resultado.

Desde un primer momento el grupo se muestra participativo (primera señal de compra), las posturas ante lo que se plantea diversas y encontradas (muestra de interés), reconocimiento general de no poner en práctica herramientas fundamentales para ganar eficacia comercial ante el cliente (cierre parcial) y para acabar pregunta de cierre final: ¿A qué pensáis que entra hoy en día un cliente a una exposición de automóviles? La respuesta a esto les lleva a la última página del cuaderno de trabajo que les he proporcionado (antiguo manual) titulada “Compromisos Finales”. Lo que ahí escriben es lo poco o mucho que se llevan del curso y el hacerlo o no solo depende de ellos Se cierra el telón.

Mi última sensación al acabar el curso y echando un ojo a las valoraciones que por escrito han hecho del mismo: siento que he cerrado la venta en primera visita (cosa, según lo hablado en el curso, tristemente poco usual en los vendedores de hoy en día) y me pregunto el motivo y solo encuentro una respuesta: SU SATISFACCIÓN.

Julio García
Formador VALCOR Consultores

 

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