LAS ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SENTIMENTAL

LAS ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SENTIMENTAL

Que las emociones se contagian es reconocido por todos.

Los que nos rodean nos contagian su alegría, su miedo, su tristeza, etc., pero… ¿Qué pasa cuando estamos demasiado tiempo cerca de alguien en el que predomina una determinada emoción negativa?

Está muy extendida la noción de las “personas tóxicas”. Éstas son aquellas en las que se mantiene constante alguna emoción como la apatía, el rencor, el miedo y que, tarde o temprano acaba contagiándonos, porque no se resisten a mantenerse en silencio, tienen que verbalizarlo, hacerlo visible a todos, especialmente a aquellos más cercanos, además, si no estás de acuerdo, es que estás mal informado, eres simple, no te importa la “realidad” o eres egoísta.

Tener a una “persona tóxica” cerca es muy cansado y, además, te mantiene una determinada emoción, te la hace crónica, es decir, te contagia una “enfermedad de transmisión sentimental”.

Es evidente el cambio que se produce cuando nos alejamos de estas personas. Hemos visto cómo una persona empieza a dar resultados en el trabajo cuando se decide a separarse de la pareja (“tóxica”), o cuando la cambian a un departamento donde el clima es agradable, pasa a depender de un jefe optimista o, simplemente, pone freno a la situación.

Las ETS, que comparten siglas con las Enfermedades de Transmisión Sexual, son más frecuentes de lo que creemos. Nuestros estados de ánimo dependen del estado de ánimo de aquellos que nos rodean y eso, en principio es positivo, ayudó a nuestra especie a sobrevivir y evolucionar. El amor nos une como grupo y como pareja, el miedo nos avisa de los peligros, la rabia nos lleva a pelear por lo que queremos, la alegría nos refuerza, la tristeza hace que nos dejemos llevar por el grupo, y todo ello unas veces son sensaciones propias y otras transmitidas, de modo que la sabiduría de otros hizo a nuestros ancestros que su vida fuera más segura.

Hoy no necesitamos mucho de ello y, todo lo que no nos aporta, debemos rechazarlo. Así que, ¿Qué podemos hacer? Es un error pensar que podemos cambiar a las personas, así que aquí tenéis tres consejos básicos:

  1. Detectar a aquellas personas “infectadas”, en las que algún tipo de amargura es su constante vital.
  2. Alejarnos de ellas lo más posible, en defensa propia.
  3. Si el consejo 2º no es viable, entender que su estado de ánimo no tiene que ser el nuestro, es decir, resistirnos y no dejarnos llevar.
  4. Rodearnos lo más posible de personas que “nos carguen las pilas”, también en defensa propia.

¡Ser felices!

CÁRGATE LAS PILAS. Un ejercicio sencillo.

 

Cuando te encuentres apático/a, cuando estés en situaciones que te parezca que no puedes aguantar más y, en general, cuando creas que lo necesitas, ¡Cárgate las pilas!

Coge tres hojas de papel de diferentes colores, preferiblemente cartulina. En cada uno tienes que escribir:

  1. El nombre de la persona más especial para ti
  2. El hecho más bonito de tu vida
  3. Un deseo que tienes en la cabeza y que te gustaría convertir en realidad2016-09-30-1

 

Tienes que darles forma, recorta, decóralas con los dibujos que quieras, elige el color que quieras para las cartulinas (lo mejor es escribir primero en un papel y luego elegir el color  de la cartulina).Personalízalas.

Ahora solo queda una cosa: ¡Ponlas en un lugar bien visible para ti!

Hazlo, da resultado, ya nos contarás.

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